Capítulo 11: Sus manos en mis puño.
Día 27 – 04:00
Ela salió de la enfermería cojeando, el suero todavía le dolía en la vena, pero la fiebre había bajado lo suficiente para que la dejaran irse. El pasillo estaba oscuro y olía a desinfectante y a sal arruga un poco la nariz, y parpadea unas cuantas veces.
Se había puesto el uniforme de deporte más grande que encontró, el mismo que le quedaba flojo por primera vez en la vida, y la verdad, es que casi no lo podía creer, pero esos pensamientos quedan en segundo plano.
El busca vibró en su bolsillo: "Gimnasio subterráneo. 04:00. No faltes. – K."
Ela apretó los dientes, ya sentía que se estaba hartando, pero siguió caminando por los pasillos y bajó las escaleras metálicas.
Cada paso resonaba como un latido, su bota golpeando lenta pero rítmicamente cada escalón, se tomaba su tiempo, quizá un poco, quizá respirando para calmarse.
Llegó al gimnasio, pero aún no abre la puerta, mira el reloj, aún faltaban dos minutos para la hora avisada, tenía dos minutos para re