Thor apartó con delicadeza un mechón de cabello de su rostro, colocándolo detrás de su oreja. Sin previo aviso, le sujetó el cabello por la nuca y tomó sus labios en un beso intenso, profundo, cargado de urgencia y de un deseo contenido durante demasiado tiempo.
Un beso que arrastró a Celina a un mundo paralelo. Un beso que derrumbó cualquier barrera.
Se derritió en sus brazos, incapaz de resistirse. Cada caricia suya incendiaba su piel; cada suspiro, una invitación a perderse por completo.
Él