La mañana pasó con Thor inmerso en papeles y firmas, mientras Celina organizaba los documentos con una eficiencia casi fría. Por dentro, aún procesaba lo que había sentido al ver a Verónica.
Salieron de la empresa poco después del horario del almuerzo y se detuvieron en un restaurante cerca del hotel. El almuerzo fue tranquilo, pero Celina se mantuvo callada, introspectiva.
En el camino de regreso, Thor notó el silencio.
— Amor, ¿estás bien?
— Sí, claro —respondió ella con una leve sonrisa, mir