Fuera del baño, Thor seguía sentado en el sillón, intentando concentrarse en el portátil. Pero no lo conseguía.
Las palabras de Celina resonaban en su mente. La firmeza con la que lo había enfrentado. Esa mirada herida. Y ahora, el silencio... un silencio pesado, solo roto por el leve sonido amortiguado de los sollozos que se escapaban por las rendijas de la puerta.
Apretó los puños sobre los brazos del sillón, luchando consigo mismo. No quería sentir. No quería importarle. Pero algo dentro de