Narrador.
En el momento que Claudia llegó a casa, se llevó la sorpresa de su vida cuando encontró a Sebastián sentado en un sillón viendo la tele, como si no tuviera nada mejor que hacer que perder el tiempo allí plantado, en vez de estar buscando a un inversionista, ya que según sus creencias de mujer avariciosa un inversionista potencial podría ser la salvación, pues, no está dispuesta a vivir en la miseria sin importar lo que tenga que hacer para lograrlo.
—¿Dónde estabas? — exigió Sebasti