Un delicioso hechizo de amor.
Narrador.
Ignacia sintió amargura no por los celos que anteriormente sentía, sino por la envidia que le provoca escucharla hablar tan lindo de su madre, puesto que al no conocer cómo se siente vivir esa sensación, le entristece suponer que ella nunca tendrá esa oportunidad.
—¡Te envidio! — Sus ojos se pusieron rojos.
—Lo siento de verdad, no quería hacer alarde. — Kenia supuso que Ignacia había reaccionado así porque su madre está muerta.
—No te preocupes—le calmó mientras se pasaba el ante