Alucinación placentera.
Matías.
—¡¿Me podrías explicar?!— pregunté cortante a Tobías cuando volvía a entrar con las mismas mujeres que ayer trajo a mí y aunque no la tome; me fastidia ver a una mujer dos veces.
—Papis, don John, ayer no sacaste el estrés, y me preocupa que te enfermes— responde con su habitual descaro.
—Pierdes más tiempo entre las faldas de las viejas que en el negocio, o es que te quedaste estresado ayer, porque tú si follaste— él levantó las manos con dramatismo puro.
—Papis no me reclames tanto,