Capítulo 71. La barredora del estado.
El brazo del sicario se movió hacia adelante. El cilindro de metal oscuro y pesado salió de su mano izquierda. Voló por el aire lleno de humo y olor a pólvora quemada.
Pero la granada de fragmentación nunca llegó a las camionetas blindadas de los Castelli.
Un rugido ensordecedor rebotó en las paredes de cemento del estacionamiento subterráneo. Un sonido mecánico. Masivo. Diferente al estallido agudo de las armas de fuego.
Eran motores diésel de alta potencia.
Tres furgonetas negras y pesadas ba