Capítulo 66. Nos vamos a Italia.
El salón era un caos de gritos y pólvora, Massimo volvió a agarrar a Clara, poniéndole la pistola en el cuello, mientras Renzo cubrió a los padres de Diana, el viejo magnate miró su reloj de pulsera con una frialdad exasperante.
—Se acabó, Conrad —bramó Massimo, con el sudor y la sangre de un corte en la ceja cegándole un ojo—. Ordena a tus hombres que bajen las armas o tu hija muere.
Clara, inmovilizada contra el pecho de Massimo, respiraba agitadamente, pero sus ojos buscaban a su padre con d