Capítulo 65. Las puertas de caoba.
El coche blindado negro salió disparado del estacionamiento subterráneo.
Aceleró de golpe. Los neumáticos pesados chillaron contra el asfalto. El motor rugió en la rampa de salida.
Renzo iba sentado en el asiento trasero derecho. Su espalda no tocaba el respaldo de cuero. Tenía el cuerpo inclinado hacia adelante. Los codos apoyados en las rodillas. Las manos entrelazadas con fuerza. Sus nudillos estaban completamente blancos.
Valentina iba sentada a su lado izquierdo.
Cero centímetros de separa