Capítulo 64. Se acaba cuando yo diga.
El tiempo se detuvo en el gran salón de la mansión Thompson. La música de Vivaldi, que seguía sonando suavemente desde unos altavoces invisibles, creaba un contraste grotesco con la escena de violencia que se desarrollaba bajo la inmensa lámpara de araña de cristal.
Massimo tenía los brazos firmes como acero, apuntando su Glock 19 directamente al puente de la nariz de Clara Thompson. A su lado, Renzo apuntaba con el rifle de asalto al pecho de Conrad Thompson, quien permanecía sentado en su sil