Capítulo 53. Negativa de huir.
Marco asintió rápido a la orden de su jefe. Giró sobre sus talones militares. Agarró el pomo de latón dorado de la puerta de caoba.
—¡Marco, detente! —ordenó Valentina. Su voz resonó fuerte. Directa. Cortó el aire frío de la oficina.
Marco frenó en seco. No abrió la puerta. Soltó el pomo de metal de inmediato. Su cuerpo quedó tenso. Miró a Renzo por encima del hombro. Esperó la confirmación de la cadena de mando.
Renzo apretó los puños a sus costados. Los nudillos se le pusieron blancos. Dio un