Capítulo 52. Amenaza.
El silencio en la oficina se volvió denso. Asfixiante. El oxígeno desapareció de la habitación.
Renzo levantó la fotografía de la madera. Sus manos grandes y firmes temblaron por una fracción de segundo. Una reacción física involuntaria y rápida. Puro terror primitivo de un padre.
Apretó los dedos con fuerza. El papel brillante se arrugó de inmediato en los bordes negros bajo su agarre.
Valentina dio un paso atrás. Sus talones chocaron contra la alfombra gruesa. Se llevó las dos manos tembloros