Capítulo 49. La guillotina financiera.
Massimo dejó a Diana y al bebé en la sala de espera por un momento. Necesitaba hacer algo útil.
Necesitaba arreglar algo, ya que no podía arreglar el cuerpo destrozado de Valentina con sus propias manos. Y en el mundo de Massimo Carusso, "arreglar" solía significar pagar.
Caminó hacia el mostrador de admisiones de la zona VIP del hospital. Sus pasos resonaban con autoridad sobre el piso brillante, aunque su camisa blanca estaba arrugada y manchada de hollín en los puños, y su corbata de seda c