Capítulo 43. La deuda del alma.
La espalda de Valentina chocó contra la pared fría junto al ventanal. El impacto le arrancó un gemido ahogado. La ciudad de Milán brillaba a su espalda, un mosaico de luces lejanas que nada tenían que ver con el infierno íntimo que ardía entre ellos.
Renzo la mantenía sujeta solo con la presión de sus manos en sus muslos. La camisa blanca se había arremolinado alrededor de su cintura, dejando al descubierto la piel caliente de sus caderas. El cristal helado contrastaba con el fuego que irradiab