Capítulo 37. El despertar y la exigencia.
La luz de la mañana entró por el ventanal gigante.
Valentina abrió los ojos despacio.
El lado izquierdo de la cama inmensa estaba vacío. Las sábanas grises estaban frías. Se sentó de golpe. El pánico la asaltó por un segundo. Miró a su alrededor.
Renzo estaba al otro lado de la suite. Llevaba un traje negro a medida. Camisa blanca impecable. Sin corbata. Sostenía el teléfono móvil pegado a la oreja izquierda.
Su postura era rígida. Hablaba en voz muy baja.
Valentina se acomodó en el colchón. La