Capítulo 36. Mañana será mejor.
El silencio en el baño era total.
Renzo la mantenía acorralada contra el borde de la bañera de mármol. El calor de su pecho desnudo golpeaba la cara de Valentina. Sus ojos negros no parpadeaban.
—No te tengo miedo —dijo Valentina. Apretó la camiseta negra contra su pecho.
—Deberías —respondió él. Su voz rozó los labios de ella—. Porque no te voy a dejar ir nunca.
Renzo se apartó de golpe. El aire frío ocupó el espacio entre los dos.
Él dio media vuelta. Salió del baño a zancadas largas. Caminó