Capítulo 18. Una mujer brillante.
Valentina abrió el grifo del lavabo de mármol. Se echó agua helada en la cara. Se miró en el espejo grande. Tenía los labios hinchados y rojos. El pelo revuelto. Marcas rojizas en la base del cuello y los hombros.
Se le aceleró el pulso. El pánico le cerró el estómago.
Estaba perdida. Se había acostado con su enemigo y le había gustado demasiado. No podía permitirse esa debilidad. Tenía un contrato matrimonial que cumplir en Roma. Su madre dependía de ella para asegurar su futuro.
Salió del bañ