Capítulo 11. Un trato sucio.
Valentina caminó por el pasillo del ala oeste.
No usó el bastón de ébano para apoyarse. Lo usó para marcar el ritmo exacto de su furia.
El sonido seco resonaba contra las paredes de piedra antigua. Le dolía el muslo derecho. Sentía punzadas calientes bajo la tela de su ropa. Ignoró el dolor por completo. La rabia era un analgésico mucho más rápido y potente.
Llegó a la tercera puerta del pasillo. Estaba entreabierta.
Renzo la había dejado así a propósito. La estaba esperando. Sabía que ell