Pasaba apresuradamente junto a la entrada de la cocina cuando vio la cubitera sobre uno de los muebles con la botella de champán dentro; se detuvo en seco y cerró los ojos, olvidando el mensaje que él le había enviado. A las cinco en punto, recordó con un leve temblor.
«Esta noche puedes dejar de ser la eficiente señorita Evans y convertirte en la muy deseable Camille para mí. Posdata: Pon el champán en hielo», sin dejar lugar a dudas sobre sus expectativas para esa noche.
Pero lo que realmente