Había jurado una vez que no le permitiría hacerle esto. No dejaría que el odio contaminara el aire que respiraba. Pero ese muro dentro de su cabeza se derrumbaba ladrillo a ladrillo, y la fuerza vengativa de todos los sentimientos que había enterrado tras él se descontrolaba. Con esos sentimientos llegaron recuerdos que buscaba con fiereza borrar.
Años atrás, cuando se conocieron, él la arrastró a un mundo del que solo había leído en revistas. Se deleitó con sus ojos abiertos, su inocencia, su