Ni siquiera podía asimilar lo que acababa de suceder: el hecho de haber vuelto a ver a Travis desde aquellos días catastróficos.
Cuando por fin se sintió un poco más controlada, se acercó a Daniel y se sentó en el suelo junto a él. Sin apartar la vista del televisor, se acurrucó en su regazo y se le encogió el corazón. Le besó la cabeza.
Recordó las palabras de Travis: «Esto no ha terminado, Freya. Me voy ahora, porque no quiero molestar al chico, pero tendrás noticias mías».
Se estremeció. No