"¿En serio?", jadeó, incapaz de poner su mente en marcha.
"¿Sabes por qué te dejé ir esta tarde?". Entró sin invitación y cerró la puerta de golpe con un gesto impaciente.
"N-no."
"Si me hubieras dicho una mentira más en el estado de ánimo en que estaba, te habría estrangulado", soltó Travis. "¿De dónde sacas el coraje para mentirme?"
Ya no se veía por ninguna parte. Lo miró con impotencia. Era altísimo y, en el confinamiento de un salón, resultaba abrumador. Tenía todo el esplendor oscuro de u