Pasaron los días, Lissandro había decidido ahogar lo que estaba sintiendo por Anna, por lealtad a su hermano y aunque apenas coincidían, Anna y Lissandro se cruzaban a veces en la casa. Luz intentaba acercarse a él después de la pelea que tuvieron, pero Lissandro la repelía con frialdad.
Una tarde, Anna estaba en la cocina preparando muffins de arándano. Leandro trabajaba en su oficina, y ella, distraída, tarareaba y bailaba suavemente al ritmo de la música.
La puerta se abrió de pronto. Lissan