83. HABLANDO DE NOSOTROS
Camelia lo observó ahora con otros ojos, sintiendo que el suelo se hundía bajo sus pies. Sus manos se llenaron de sudor y temblaban ligeramente al darse cuenta de la magnitud de lo que había hecho al pedirle a su jefe que se hiciera pasar por su novio —que Ariel había elevado a prometido— para acompañarla a la boda de su hermana.
¡Era ridículo, absurdo! Todo el mundo notaría la abismal diferencia entre ellos, y si además él revelaba su verdadera identidad... Se le hizo un nudo en la garganta a