Mundo de ficçãoIniciar sessãoAriel corre hasta alcanzar a Camelia, que caminaba detrás de sus suegros que avanzan con sus nietos. La abraza, contento de haber regresado a ella, caminan felices, tomados de las manos junto a los demás, por un hermoso jardín florido que Aurora no se cansa de alabar, pues fue ella la de la idea. Queda junto a una pequeña cascada. Se sientan en unos bancos debajo de un frondoso árbol.
—¿Hasta cuándo vamos a vivir aq






