Mundo ficciónIniciar sesiónAl sentarse en el auto, entendió que nunca sería madre, al menos, no como había soñado. De pronto, Marcia se vio desdibujada; su vida entera perdió valor, porque ella, como el mundo a su alrededor, consideraba que ser mujer era igual a ser madre. Lloró desconsoladamente hasta no tener más lágrimas.
Amaba a su esposo más que a nada en el mundo y ahora comprendía por qué él huía. Regresó a la






