Mundo ficciónIniciar sesiónEl ambiente en el despacho se vuelve pesado. Gisela y Camilo se miran fijamente, como si se retaran. El senador Camilo Hidalgo hizo una mueca, visiblemente enojado por la confrontación con esta anciana que estaba decidida a defender a Camelia.
—Cálmese, señora Gisela —le pide la señora Aurora, al ver que se tiene que aguantar de una silla—, deje que mi esposo y mi hijo lo resuelvan.—¡No, señor! —se niega Gisela,






