Mundo ficciónIniciar sesiónCamelia soltó un suspiro que pareció desgarrarle el pecho, intentando deshacer el enorme nudo que le atenazaba la garganta. El dolor se extendía como un veneno por todo su cuerpo, paralizándola. Quería llorar, gritar, dejar salir toda esa tormenta que rugía en su interior, pero las lágrimas se negaban a brotar. Era como si su alma se hubiera congelado, aprisionando cada emoción en una cárcel de hielo. Con manos temblorosas se







