A la mañana siguiente, Macarena, que se levanta con un poco dolor de cabeza, va hacia la cocina por un poco de agua para tomarse una pastilla y se lleva una enorme sorpresa, pues no esperaba ver dormidos en su sala a Mariano y a Rupert.
Frota sus ojos para confirmar que realmente no está soñando, mientras sigue viendo la imagen de los hombres completamente rendidos. Entonces ve un par de botellas de vino sobre la mesita de centro y recuerda que la noche anterior, luego de hablar con Lucía,