Santiago, que estaba en su oficina, encerrado y desesperado, no dejaba de mirar la carta que había recibido. Un vaso de vidrio en el que tomaba whisky, termino roto en el suelo, producto de la so sobra. Lorena, que entra a la oficina, al escuchar los cuchicheos de varios empleados sobre el mal genio de su prometido, no duda en entrar, mientras desde afuera es observada con sigilo por Rupert, que últimamente no se hacía notar mucho, pues observaba de lejos muchas cosas que no le encajaban última