Macarena, que veía la hora, cada vez se colocaba más nerviosa.
—Lucia dijo que venía saliendo para acá, y mira la hora. Aún nada que llega. —Le comenta a Rupert que está sentado en la sala, acompañándola por si Santiago regresaba, pues a pesar de la orden de alejamiento, no podía estar tranquilo, a sabiendas de que lo habían dejado en libertad a tan pocas horas. La justicia era una muerda en definitiva.
—Tranquila, es hora pico, de seguro el tráfico debe estar imposible.
—Pero la llamo y no m