Santiago, esa noche de camino a casa. Se debatía en lo que debía hacer. Lorena no dejaba de llamarlo por videollamada, seguramente para confirmar que era verdad lo que él le había dicho. Muchos mensajes llegaban a su teléfono, al no contestarle y eso significaba una sola cosa, debía querer matarlo.
Sin pensarlo más, decide hablar claro con la mujer que lo esperaba muy enojada en la sala.
—¿Por qué putas no contestabas el teléfono? ¿Con quién estabas? —Le reclama muy alterada.
—Porque