Mundo ficciónIniciar sesiónEl estruendo del aserradero en llamas se había convertido en un eco lejano, devorado por la inmensidad de la noche y el susurro implacable del río. Valeria y Julián se encontraban en un refugio natural, una saliente de roca que los protegía de la lluvia que había vuelto a caer, fina y gélida. Bruno se había quedado atrás para coordinar la llegada de los refuerzos y asegurar el cuerpo de Esteban, dejando a los dos







