Mundo ficciónIniciar sesiónEl Valle Seco siempre había sido una prisión de muros invisibles, pero para Rafael Varga, las paredes se habían vuelto de hormigón, rejas oxidadas y el olor persistente a desinfectante barato y desesperación. Durante años, el hombre que Julián llamaba "el sol de la familia" había languidecido en una celda de máxima seguridad, cargando con los pecados de Aurelio Mendoza y el silencio de una justicia comprad







