Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl rugido del motor de la camioneta era un latido constante que intentaba acallar el caos en la mente de Valeria. El aire que entraba por la ventanilla entreabierta sabía a libertad, pero también a sangre y a pólvora. Bruno —porque en la intimidad de aquel vehículo ya no podía ser Damián— conducía con una concentración feroz, sus manos grandes y cicatrizadas apretando el volante como si quisiera estra







