El silencio se instaló entre Seraphina y Alaric como una cordillera insalvable.
Tras el colapso del abuelo y la bofetada en el hospital, algo en el interior de Seraphina terminó de cristalizar.
Ya no quedaba espacio para la súplica.
Durante los siguientes días, se convirtió en un fantasma para el mundo de Alaric.
Su primera decisión fue radical: abandonó el lujoso estudio que Serena se jactaba de haberle "conseguido".
—No quiero ni el aire de ese lugar, Chloe —sentenció Seraphina mientras carga