Capítulo 42 — El comienzo de los problemas.
GINA.
Me quedo confundida, sentada en la cama de mi habitación, pensando que habrá querido decirme. Intenté llamarlo de nuevo, pero no obtuve respuestas.
—Dios, porque siempre quiere hacerse el misterioso —me dejo caer contra las frías sábanas, mirando el enorme techo blanco de mi departamento, y en ese momento mi celular repica con una llamada entrante, así que me levanto apresurada, contestando si ver quién es.
—Hola, te has arrepentido de no responderme —comienzo un poco alterada, escucha