CAPÍTULO 43 - En la guerra y en la cita todo se vale.
GINA.
Sé que soy una idiota al no haberme negado y evitado esta situación tan incómoda.
Nos encontramos en un pequeño pero lujoso restaurante, cerca de la playa. Miro a Richard, quien siempre lo había conocido como alguien muy relajado y caballeroso, pero hoy se encuentra tenso como la mirada fija al frente, observando a Simon, quien está despreocupado, feliz de asistir y unirse a nosotros.
Miro hacia mis manos, nerviosa, lista para hacer cualquier pregunta que pueda tranquilizar la situación