GINA.
Entro al enorme edificio de mi trabajo, saludando en recepción antes de ir hacia el ascensor, tratando que no se note lo mal que estoy por la salida de anoche.
Cuando me desperté esta mañana, Simon, ya se había marchado sin dejar alguna nota o algún número para volver a comunicarnos, pues el chico es muy agradable y sé que nos llevaríamos bien…
Al llegar a mi puesto de trabajo, me deslizo en mi asiento acomodando las gafas que traje para disimular mi cara de caballo por la resaca. Miro