GINA.
Me tambaleé un poco, mientras apoyaba mi cuerpo contra el de Simon, quien me ayudó a llegar a mi departamento. No sin antes asegurarnos que el chico no se sobrepase con Jenny, pero todo fue al revés; el pobre hombre nos observó con miedo mientras mi amiga lo arrastraba.
Mientras subimos a mi departamento, no paro de charlar con Simon sobre mi desastrosa vida amorosa.
—Lamento bajarte de esa nube, pero sí —veo la puerta de mi departamento y me agarro de la manilla, girando sin soltarla, m