GINA.
—A todas estas, me siento ofendida que confiaras más en un extraño que en nosotras —comenta Ariana acercándose al sofá con una enorme taza de chocolate, y con una camisa de Bram puesta como si fuera un vestido.
—Cierto, ni me lo has presentado —comenta Jenny lanzándome un piqueo en la cara— y eso que soy tu sangre.
—Ya les he explicado, no quería más rollos en mi vida… —comento abrazándome más con la cobija enorme— y Simon resultó ser lo que buscaba; no conocía nada de mí y ayudó a distr