Mundo ficciónIniciar sesión...
A las tres y media, William se levantó de su asiento, sedado por cuatro pastillas para el dolor de cabeza, y abandonó su oficina en dirección al despacho del decano. En el trayecto, pensó en llamar a May Lehner y contarle el asunto, pero finalmente decidió que, fuera lo que fuera que ocurriera allí dentro, él se encargarí







