TAKESHI TSUKASA
Tras el desplante de la heredera, el insomnio me venció mucho antes del amanecer. Me acerqué a la ventana para observar Vibo Valentia; una postal de casas pintorescas. El sol aún no salía. Busqué el baño y dejé que el agua fría golpeara mis tatuajes. El día había llegado antes de lo esperado. Hoy, mi linaje se uniría con el italiano; finalmente, era mi boda.
Salí secandome el cabello sin prisa, observando mi reflejo através del espejo. La disciplina de los años había esculpido u