Desperté tarde; dormir junto a mi nuevo esposo no había sido fácil, pero me resultó familiar su compañia, aunque recién lo haya conocido. Takeshi ya no estaba en la habitación, me preguntaba a donde había ido. Tras una ducha rápida, me vestí y bajé al comedor.
— Buongiorno, signora — me saludó una empleada.
Asentí y tomé asiento mientras me servían el desayuno. El silencio en el comedor se sentía distinto ahora que era una mujer casada.
— Signora Elettra — irrumpió Alessandro con elegancia y