Él
Mis manos tiemblan de rabia. Miro por la ventana del avión y no puedo creer que vaya a huir. Definitivamente no es por elección, me he metido con la gente equivocada, todo por hacer mi trabajo.
Hasta hace un par de días trabajaba para el hombre más influyente en Berlín, asuntos bastantes serios y con mucha ilegalidad de por medio, pero ese no era mi problema, yo solo tenía que mantener su cabeza a salvo.
Las cosas fallaron, como siempre fue la traición y mucha avaricia lo que llevó a que n