Hailee
Escucho como la puerta comienza a deslizarse, y solo pienso en que ojalá no sea un anciano o alguien desagradable… Mantengo la mirada fija en el piso hasta que puedo percibir que la puerta se ha deslizado completamente. Es cuando me permito alzar la mirada hacia mi dueño… Frente a mí, hay un hombre alto, muy alto, rubio y con ojos y nariz grande. Es joven y me parece que es… mierda.
—Entra —dice con su voz gruesa y mis piernas tardan en responder, pero al final afortunadamente lo hace