Margot
Ni siquiera sé cómo sentirme, mis piernas duelen deben de ser las heridas. Tomo una gran bocanada de aire y me arrepiento un poco de lo que le he dicho a Ezequiel, pero… por otro lado me lo pregunté muchísimo durante ese tiempo.
¿Dónde estaban cuando los necesitaba?, ese hombre no me deja ni de día ni de noche y justo en ese momento… él podía haber acabado con ese intruso de manera rápida, si tan solo hubiese estado ahí.
La enfermera se adentra a la habitación acompañada de Leo quien m