POR AURORA
Después de muchas horas de vuelo que se sientieron como una eternidad, al fin el avión aterrizó, agradezco mentalmente ya que no aguantaba el trasero de estar tanto tiempo sentada.
Salgo del avión y lo primero que hago es marcar el número de Max, no tarda mucho es responder, es como si estuviera pegado al teléfono, solo esperando mi llamada.
Llamada:
– Mi ángel, ¿cómo estas?, ¿llegaste bien? – pregunta
– Hola mi rayo de sol, estoy bien no te preocupes y si llegué con bien – respondo