POR MAXWELL
Ya llevamos unos 30 minutos en el auto y siento que a cada segundo el corazón se me saldrá del pecho.
¿Esta mujer quiere acaso que muera de un paro cardíaco?
Conduce como si la policía nos siguiera.
Lleva el acelerador hasta el fondo, puedo ver la sonrisa en su rostro mientras yo siento que llevo mis pelotas en la garganta.
– ¿Puedes conducir un poco más despacio mi ángel? –pregunto
Observo como frunce el ceño.
– Voy a una velocidad normal – dice haciéndose la ofendida.
– ¿No